Cuando empecé a recuperarme del plantón de abandonador me decidí por volver a las pistas y dedicarme a mi target, los jovencitos, abandonador ejemplo tiene 5 años menos que yo. No a todo el mundo le pareció lo mas correcto y con el tiempo me di cuenta que a mi tampoco me cerraba mucho, así que nombre a Silvita como mi sindico, y su misión es no dejarme cerca de menores de 30.
Otras me aconsejaban intentar con tipos mayores que yo, que a mí siempre me dieron impresión, pero decidí intentarlo, y así fue como me tope con los hombres más torpes que conocí en mi vida.
En esta edición veremos el caso de Federico el alto, también conocido como el ganso que casi me desnuca. Después de vernos un par de veces en un bar el sujeto me invito a su casa a ver una peli, una peli aburridísima. Lo primero que note y que me llamo la atención eran unos suspiros profundos que el freak emitía cada 5 minutos, y que después de preguntarle que eran me dijo que era una costumbre que tenia. Des pues de media hora de película y mas o menos 5 suspiros le dije que tenia hambre y que mejor partía para mi casa, cuando me estaba poniendo las botas (me las había sacado para subir los pies al sillón) este engendro gilazo me tomó por un brazo y me levanto, con la otra mano me agarro de la pierna y me volcó sobre el sillón clavándome la nariz en el ojo y casi desnucándome contra el brazo del sillón mientras me decía “chapamos un poquito bombón?” Y ahí vi todo negro, lo primero que pensé fue partirle la cabeza con la bota que me había quedado en la mano, pero algún espíritu civilizado se me metió en la cabeza y en lugar de golpearlo le pedí amablemente que salga de arriba mió, y se levanto, me pidió disculpas con la excusa de que el era así de efusivo y que ninguna se le había quejado.
Me fui a mi casa pensando que quizás las otras no se quejaron por que quedaron mudas del golpe…
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