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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Bailen muertos!

Viernes pasado, con Silvita le pusimos actitud de recital y nos fuimos a una fiesta de un X en un bar de Palermo. Sabíamos por Mery, que ya estaba ahí, que solo con decir voy al cumpleaños de X entrábamos.
Todo muy pro, hasta pulseritas nos pusieron. Resulto que X era un aparatito de 1.50 metros que se despacho con un show a lo Elvis con traje blanco de cuero y todo, calculo que pensó “es mi fiesta y hago lo que quiero”.
Lo primero que vi camino a la barra fue al jefe de una amiga que me chape hace unos meses, en ese momento no me di cuenta de que era mas o menos como un filipino al que choco un Scania de frente, muy poco agraciado. Y lo segundo fue la mal oliente y larga figura del noqueador (pueden encontrar su historia en el post intitulado “Boludon a los 40”) que se me acerca y me habla. La noche no pintaba muy bien.
Y de golpe, cual oasis en el desierto lo vi a el, churro, alto y bailando genial. Obviamente no era de acá, era francés. Y ahí me di cuenta de que la mayoría de los argentinos, o debería decir porteños cancheros, no baila. Este espécimen solo baila si lo hace con su novia, o ya borrachísimo, abrazado a sus amigos y golpeando a todos alrededor. Pero nunca lo hace con gracia, ni siquiera suelen seguir el ritmo.
El abandonador bailaba al ritmo que le sonaba en la cabeza, siempre diferente al de los parlantes, y Santiago salvo un movimiento leve del dedo índice no hacia.
Será que nunca vieron Footloose?

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