Entre otras capacidades que tenemos las mujeres, dar a luz, limpiar, manejar el lavarropas, etc, esta la más importante, de la que ninguna quiere hablar ni admitir. Nosotras convertimos a los novios en primos. Pero no en ese primo que te copaba cuando eras chica, los convertimos en ese primo intocable que te tiraba de las trenzas.
La cosa viene más o menos así. Cuando una empieza una relación lo único que quiere es besar al objeto de su afecto hasta ahogarlo, todo el tiempo y profundamente. Una chapa tanto que le queda la piel de alrededor de la boca en llamas, y algo que me paso mas de una vez, un tremendo dolor en el frenillo de la lengua. Y si, cuando beso, beso con ganas.
Con el paso de los años esos besos geniales se van convirtiendo en besitos remilgados que vienen acompañados con un manotazo que limpia cualquier resto de baba que nos pueda quedar, y un que otro chape pre sexo. Hasta que llega el día en que no pasamos del pico, y ahí my dears es cuando el que era tu novio muto en tu primo.
Tiene vuelta atrás? No lo se, con el abandonador nos habíamos hecho la promesa de nunca dejar de chapar, no me acuerdo si la cumplimos, seguro que ahora me manda texto y me saca de esta duda.
Por lo pronto recomiendo a las solteras seguir besando con ganas a toda boca que nos tiente, y a las comprometidas encomendarse a la lucha antimutante chapando un poco cada día.
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